martes, 29 de marzo de 2011

LA SONRISA.

LA SONRISA ES CONTAGIOSA; SE TE PEGA COMO LA GRIPE.

HOY ALGUIEN ME SONRIÓ Y YO COMENCÉ A SONREÍR TAMBIÉN.

CRUCÉ LA ESQUINA Y ALGUIEN ME VIO SONRIENDO.
CUANDO ÉL ME SONRIÓ ME DI CUENTA QUE SE LA HABÍA COMUNICADO YO A ÉL.

PENSÉ SOBRE ESA SONRISA Y DESCUBRÍ SU GRAN VALOR.
UNA SOLA SONRISA COMO LA QUE TUVE PODRÍA VIAJAR ALREDEDOR DEL MUNDO.

ASÍ QUE SI SIENTES A UNA SONRISA DESLIZARSE POR TU CARA,
NO LA DEJES SIN HACERLA DETECTAR DE ALGUIEN MÁS.

RÁPIDAMENTE INICIEMOS ESTA EPIDEMIA E INFECTEMOS AL MUNDO.
COMUNIQUEMOS ESTA SONRISA, SONRIAMOS A UN AMIGO.


¡¡¡¡TODOS NECESITAMOS UNA SONRISA !!!!

LA PAZ PERFECTA.

Había una vez un Rey que ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta.

Muchos artistas lo intentaron...

El rey observó y admiró todas las pinturas, pero solamente hubo dos que a él realmente le gustaron y tuvo que escoger entre ellas.

La primera era un lago muy tranquilo. Este lago era un espejo perfecto donde se reflejaban unas plácidas montañas que lo rodeaban. Sobre éstas se encontraba un cielo muy azul con tenues nubes blancas. Todos quienes miraron esta pintura pensaron que reflejaba la paz perfecta.

La segunda pintura también tenía montañas. Pero estas eran escabrosas y descubiertas. Sobre ellas había un cielo furioso del cual caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos. Montaña abajo parecía retumbar un espumoso torrente de agua. Todo esto no se revelaba para nada pacífico. Pero cuando el Rey observó cuidadosamente, miró tras la cascada un delicado arbusto creciendo en una grieta de la roca. En este arbusto se encontraba un nido. Allí, en medio de del rugir del la violenta caída de agua, estaba sentado plácidamente un pajarito en el medio de su nido... la paz perfecta.

Cuál crees que fue la pintura ganadora?

El Rey escogió la segunda. ¿Sabes porqué?

“Porque," explicaba el Rey, "Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de todas estas cosas permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón. Este es el verdadero significado de la paz."

LA MUJER Y EL LLANTO.

“¿Por qué lloras, mamá?", le preguntó un niñito a su madre.

"Porque soy mujer", le contestó la mujer.

"Pero yo no entiendo...", dijo el niño.

Su madre se inclinó hacia él y, abrazándolo, le dijo: "Y nunca lo entenderás..."

Más tarde, el niñito le preguntó a su padre,

"¿Por qué mamá llora a veces sin ninguna razón?"

"Todas las mujeres lloran siempre sin ninguna razón", fue todo lo que el padre le pudo contestar...

El pequeño niño creció y se convirtió en todo un hombre, preguntándose todavía por qué era que las mujeres lloraban.

Un día el niño, ya convertido en hombre, se arrodilló y le preguntó a Dios: "Dios, ¿por qué lloran tan fácilmente las mujeres?", y Dios le dijo:
"Cuando hice a la mujer tenía que ser algo especial.

Hice sus hombros lo suficientemente fuertes como para cargar el peso del mundo entero, pero a la misma vez lo suficientemente suave para confortar.

Le di una inmensa fuerza interior para que pudiera soportar el dar a luz y hasta el rechazo que muchas veces proviene de sus propios hijos.

Le di una dureza que le permite seguir adelante y cuidar a su familia, a pesar de las enfermedades y la fatiga, y sin quejarse aún cuando otros se rinden.

Le di la sensibilidad para amar a un niño bajo cualquier circunstancia, aún cuando su niño la haya lastimado mucho.

Esa misma sensibilidad que hace que cualquier tristeza, llanto o dolor del niño, desaparezca; y que le hace compartir las ansiedades y miedos de la adolescencia.

Le di la fuerza suficiente para que pudiera perdonar a su esposo de sus faltas y la extraje de una de sus costillas, para que ella pudiera cuidar de su corazón.

Le di sabiduría para saber que un buen esposo nunca lastimaría a su esposa y a veces le pongo pruebas para medir su fuerza y su determinación para mantenerse a su lado a pesar de todo.

Le di las lágrimas, y son de ella exclusivamente para usarlas cuando las necesite.

ES SU ÚNICA DEBILIDAD... es una lágrima por la humanidad".

CONVERSACIONES CON DIOS.

Deben dejar de ver a Dios como separado de Uds.
y a Uds. como separados de los demás,
no existe nada en el universo que este separado,
todo está intrínsicamente en contacto,
todo es interdependiente de manera irrevocable e interactiva,
entrelazando en la estructura de todo lo que existe.

Se requiere de una conciencia global.
Busca la divinidad en todo y todos.
Vive la ley del Amor ahora y siempre,
conviértete cada momento de tu vida en una efusión de amor.
Utiliza cada momento para invocar el pensamiento más elevado.
Pronuncia la palabra más noble.


Sé la paz.
Camina en los zapatos de cada hombre.
Perdona cada ofensa.
Respeta la verdad de cada persona.
Adora al Dios de cada uno.
Siente y expresa en cada momento tu Divina conexión con el Todo
y con cada persona lugar y cosa.


Provee las necesidades de los que te rodean
Saca a la luz los mayores dones de tus semejantes.
Sé una viva representación ejemplar de la Verdad más elevada
que reside en tu interior.
Sé un don para cada persona que entre en tu vida,
cada persona que llegue a tu vida, llega para recibir de ti un don.

Y al hacerlo, a su vez te da un don,
el don de que experimentes y cumplas
con la realización plena de Quien Eres.

CIELO E INFIERNO.

Un hombre, su caballo y su perro caminaban por una calle.

Después de mucho caminar, el hombre se dio cuenta de que los tres habían muerto en un accidente.

(A veces los muertos toman tiempo para darse cuenta de su nueva condición).

La caminata era muy larga, montaña arriba, el sol era fuerte y ellos estaban transpirados y con mucha sed. Necesitaban desesperadamente agua.

En una curva del camino vieron una puerta magnifica, toda de mármol, que conducía a una plaza con piso de oro, en el centro de la cual había una fuente de donde salía agua cristalina.

El caminante se dirigió al hombre que vigilaba la entrada:

- "Buen día", - le dijo.

- "Buen día", - respondió el hombre.

- "¿Qué lugar es éste, tan lindo?" – preguntó.

- "Esto de aquí es el Cielo" - fue la respuesta.

- "¡Qué bueno que nosotros llegamos al cielo, estamos con mucha sed!" - dijo el hombre.

- "Usted puede entrar y beber agua a voluntad" - dijo el guardia, indicándole la fuente.

- "Mi caballo y mi cachorro también tienen sed."

- "Lo lamento mucho" - dijo el guardia -"Aquí no se permite la entrada de animales."

El hombre quedó muy desilusionado porque su sed era grande, pero él no bebería dejando a sus amigos con sed, así que prosiguió su camino.

Después de mucho caminar montaña arriba, con sed y cansancio, llegaron a un sitio cuya entrada era marcada por una puerta vieja semiabierta.

La puerta se abrió para un camino de tierra con árboles de los dos lados que le hacían sombra.

A la sombra de uno de los árboles, un hombre estaba acostado con la cabeza cubierta con un sombrero, parecía que estaba dormido.

- "Buen día" - dice el caminante.

- "Buen día" - responde el hombre.

- "Estamos con mucha sed, mi caballo, mi cachorro y yo."

- "Hay una fuente en aquellas piedras" - dice el hombre indicando el lugar.

- "Pueden beber a voluntad."

El hombre, el caballo y el cachorro fueron hasta la fuente y apagaron su sed.

- "Muchas gracias" – dijo el hombre al salir.

- "Vuelvan cuando quieran" - respondió el otro hombre.

- "A propósito" - dijo el caminante -"¿Cuál es el nombre de este lugar?"

- "Cielo" - respondió el hombre a secas.

- "¿Cielo?... Pero si el hombre que estaba a la entrada de la puerta de mármol me dijo que allá era el cielo..."

- "Aquello no es el Cielo, aquello es el infierno..."

El caminante quedó perplejo.

- "Pero entonces, esa información falsa debe causar grandes confusiones!" - comentó el caminante.

- "De ninguna manera, la verdad es que ellos nos hacen un gran favor" - respondió el hombre -

"Porque allá quedan aquellos que son capaces de abandonar a sus mejores amigos..."

NO FUIMOS AL CIRCO.

Cuando yo era adolescente, en cierta oportunidad estaba con mi padre haciendo fila para comprar entradas para el circo. Al final, solo quedaba una familia entre la ventanilla y nosotros. Esta familia me impresionó mucho. Eran ocho chicos, todos probablemente menores de doce años. Se veía que no tenían mucho dinero. La ropa que llevaban no era cara, pero estaban limpios. Los chicos eran bien educados, todos hacían bien la fila, de a dos detrás de los padres, tomados de la mano.

Hablaban con excitación de los payasos, los elefantes y otros números que verían esa noche. Se notaba que nunca antes habían ido al circo.

Prometía ser un hecho sobresaliente en su vida. El padre y la madre estaban al frente del grupo, de pie, orgullosos. La madre, de la mano de su marido, lo miraba como diciendo: "Eres mi caballero de brillante armadura". Él sonreía, henchido de orgullo y mirándola como si respondiera: "Tienes razón". La empleada de la ventanilla preguntó al padre cuántas entradas quería. El respondió con orgullo:

"Por favor, deme ocho entradas para menores y dos de adultos".

La empleada le indicó el precio. La mujer soltó la mano de su marido, ladeó su cabeza y el labio del hombre empezó a torcerse. Este se acercó un poco más y le preguntó: ¿Cuánto dijo?". La empelada volvió a repetirle el precio.

¿Cómo iba a darse vuelta y decirle a sus ocho hijos que no tenía suficiente dinero para llevarlos al circo?. Viendo lo que pasaba, papá puso la mano en el bolsillo, sacó un billete de veinte dólares y lo tiró al suelo.

(Nosotros no éramos ricos en lo absoluto).

Mi padre se agachó, recogió el billete, palmeó al hombre en el hombro y le dijo: "Disculpe, señor, se le cayó esto del bolsillo". El hombre se dio cuenta de lo que pasaba. No había pedido limosna, pero sin duda apreciaba la ayuda en una situación desesperada, angustiosa e incómoda. Miró a mi padre directamente a los ojos, con sus dos manos le tomó la suya, apretó el billete de veinte dólares y con labios trémulos y una lágrima rodándole por la mejilla, replicó:

¡Gracias, gracias señor...!

"Esto significa realmente mucho para mi familia y para mí".

Papá y yo volvimos a nuestro auto y regresamos a casa.

Esa noche no fuimos al circo, pero no nos fuimos sin nada ...

LA CASA DE LOS MIL ESPEJOS.

Se dice que hace tiempo, en un pequeño y lejano pueblo, había una casa abandonada.

Cierto día, un perrito buscando refugio del sol logró meterse por un agujero de una de las puertas de dicha casa.

El perrito subió lentamente las viejas escaleras de madera.

Al terminar de subir las escaleras se topó con una puerta semi-abierta; lentamente se metió en el cuarto.

Para su sorpresa, se dio cuenta que dentro de ese cuarto había 1000 perritos más observándolo tan fijamente como él los observaba a ellos.

El perrito comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas poco a poco.

Los 1000 perritos hicieron lo mismo.

Posteriormente sonrió y le ladró alegremente a uno de ellos.

¡El perrito se quedó sorprendido al ver que los 1000 perritos también le sonreían y ladraban alegremente con él!

Cuando salió del cuarto, se quedó pensando para sí mismo: "¡Qué lugar tan agradable! ¡Voy a venir más seguido a visitarlo!"

Tiempo después, otro perrito callejero entró al mismo sitio y se encontró entrando al mismo cuarto.

Pero a diferencia del primero, este perrito al ver a los otros 1000 perritos del cuarto se sintió amenazado ya que lo estaban viendo de una manera agresiva.

Posteriormente empezó a gruñir; obviamente vio cómo los 1000 perritos le gruñían a él.

Comenzó a ladrarles ferozmente y los otros 1000 perritos le ladraron también.

Cuando este perrito salió del cuarto pensó: "¡Qué lugar tan horrible es éste! ¡Nunca más volveré a entrar allí!"

En el frente de dicha casa se encontraba un viejo letrero que decía: "La casa de los 1000 espejos".

"TODOS LOS ROSTROS DEL MUNDO SON ESPEJOS"

Decide cuál rostro llevarás por dentro, y ese será el que mostrarás.

El reflejo de tus gestos y acciones es lo que proyectas ante los demás.

Las cosas mas bellas del mundo no se ven ni se tocan, solo se sienten con el corazón.

No eres responsable de la cara que tienes, eres responsable de la cara que pones.