lunes, 29 de diciembre de 2014

La vida

La vida no se mide tanteando puntos (como en un juego). La vida no se mide por el número de amigos que tienes. Ni por como te aceptan los otros. No se mide según los planes que tienes para el fin de semana ni por si te quedas en casa solo. No se mide según con quien sales, con quien solías salir ni por el número de personas con quienes has salido, ni por si no has salido nunca con nadie. No se mide por la persona que has besado. No se mide por el sexo. No se mide por la fama de tu familia ni por el dinero que tiene tu familia. Ni por la marca de coche que manejas. Ni por la escuela a que asistes. No se mide ni por lo guapo ni por lo feo que eres. Ni por la marca de ropa que llevas, ni por los zapatos ni por el tipo de música que te gusta. No importa si tienes el pelo rubio, rojo, negro o castaño. O si tu tez es demasiado blanca o demasiado morena. No se mide por las notas que recibes, ni por lo inteligente que eres, ni por lo inteligente que los otros piensan que eres, ni por lo inteligente que dicen los exámenes estandarizados que eres. No se mide por las organizaciones sociales de que eres socio ni por lo bueno que eres en "tu" deporte. No se mide por la manera en que te representas en una hoja de papel ni por quien te acepta a través del "tu escrito". La vida simplemente no es nada de eso. Pero la vida si se mide según quien amas y según quien dañas. Se mide según la felicidad o la tristeza que proporcionas a otros. Se mide por los compromisos que cumples y las confianzas que traicionas. Se trata de la amistad, la cual puede usarse como algo sagrado o como una arma. Se trata de lo que dice y lo que quieres decir, sea dañoso o beneficioso. Se trata de murmurar y de contribuir a los pequeños chismes. Se trata de los juicios que formulas y por que los formulas. Y a quien se los comentas. Se trata de a quien no le haces caso o ignoras... adrede y a pleno propósito. Se trata de los celos, del miedo, de la ignorancia y de la venganza. Se trata del odio que llevas adentro, de como lo cultivas y de como lo riegas. Pero por la mayor parte se trata de si usas la vida tuya para tocar o envenenar el corazón de otros, de una manera que habría sido imposible que se ocurriese por otra manera. Tú y sólo tú escoges la manera en que vas a afectar el corazón de otros... y esas decisiones son de lo que se trata la vida.

CAMBIAR YO...

CAMBIAR YO PARA QUE, QUE CAMBIE EL MUNDO... El Sufi Bavazid dice acerca de si mismo: De joven yo era un revolucionario y mi oración consistía en decir a Dios: “Señor, dame fuerzas para cambiar el mundo”. A medida que fui haciéndome adulto y caí en la cuenta de que me había pasado media vida sin haber logrado cambiar a una sola alma, transforme mi oración y comencé a decir: “Señor, dame la gracia de transformar a cuantos entran en contacto conmigo. Aunque solo sea a mi familia y a mis amigos. Con eso me doy por satisfecho”. Ahora, que soy un viejo y tengo los días contados, he empezado a comprender lo estúpido que yo he sido. Mi única oración es la siguiente: “Señor, dame la gracia de cambiarme a mi mismo”. Si yo hubiera orado de este modo desde el principio, no habría malgastado mi vida. Reflexiona en silencio esta lectura y anota tus propias conclusiones. ¿Crees que nuestra postura es la del Sufi? ¿Por qué? ¿Intentas cambiar algo de ti mismo antes que pensar en cambiar el mundo? Opina sobre la siguiente afirmación: “Todo el mundo piensa en cambiar la humanidad. Casi nadie piensa en cambiarse a si mismo”.

Una pequeña historia

Esta es una historia sobre cuatro personas que se llamaban todo el mundo, alguien, cualquiera y nadie. Había que hacer un importante trabajo y todo el mundo estaba seguro de que alguien lo haría. Cualquiera podría haberlo hecho, pero nadie lo hizo. Alguien se enfado porque era un trabajo de todo el mundo. Todo el mundo pensó que cualquiera podía hacerlo, pero nadie se dio cuenta de que nadie lo haría. Al final, todo el mundo culpo a alguien cuando nadie hizo lo que cualquiera podría haber hecho.

La leyenda de los sentimientos

"Cuenta la leyenda que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres. Cuando el ABURRIMIENTO había bostezado por tercera vez, la LOCURA, como siempre tan loca, les propuso: -¿jugamos al escondite? La INTRIGA levanto la cara intrigada, y la CURIOSIDAD sin poder contenerse preguntó: - ¿al escondite? ¿y cómo es eso? -Es un juego- explicó la LOCURA - en el que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden y, cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes al que encuentre, ocupará mi lugar para continuar el juego. El ENTUSIASMO se halló secundado por la EUFORIA. La ALEGRÍA dio tantos saltos que terminó por convencer a la DUDA, e incluso a la APATÍA a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar. La VERDAD prefirió no esconderse; ¿para qué? si al final siempre le hallaban, la SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (en el fondo, lo que le molestaba era que la idea no había sido suya), y la COBARDÍA prefirió no arriesgarse... - Uno, dos, tres... comenzó a contar la LOCURA. La primera en esconderse fue la PEREZA, que, como siempre, se dejó caer tras la primera piedra del camino. La FE subió al cielo, y la ENVIDIA se escondió tras la sombra del TRIUNFO, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. La GENEROSIDAD casi no alcanzaba a esconderse; cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: ¿que si un lago cristalino? ¡es ideal para la BELLEZA!; ¿que si la rendija de un árbol? ¡perfecto para la TIMIDEZ!; ¿que si el vuelo de una mariposa? ¡lo mejor para la VOLUPTUOSIDAD!; ¿que si una ráfaga de viento? ¡magnífico para la LIBERTAD! Así que termino por ocultarse en un rayito de sol. El EGOÍSMO, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo... eso sí, sólo para él. La MENTIRA se escondió en el fondo de los océanos (¡mentira, en realidad se escondió detrás del arco-iris), y la PASIÓN y el DESEO en el centro de los volcanes, el OLVIDO... ¡se me olvidó donde se escondió!... pero no es lo importante. Cuando la LOCURA contaba 999999 el AMOR aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado, hasta que divisó un rosal y, enternecido, decidió esconderse entre sus flores. -¡Un millón!- contó la LOCURA y comenzó a buscar. La primera en aparecer fue la PEREZA, sólo a tres pasos de la piedra. Después escuchó a la FE discutiendo con Dios en el cielo sobre zoología, y a la PASIÓN y al DESEO los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a la ENVIDIA, y claro, pudo deducir donde estaba el TRIUNFO. Al EGOÍSMO no tuvo ni que buscarlo; él solito salió desesperado de su escondite que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a la BELLEZA. Y con la DUDA resulto más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún en que lado esconderse. Así fue encontrando a todos: el TALENTO entre la hierba fresca, la ANGUSTIA en una oscura cueva, la MENTIRA detrás del arco-iris...(¡mentira, ella estaba en el fondo del océano!), y hasta el OLVIDO, al que ya se le había olvidado que estaba jugando al escondite. Pero solo el AMOR no aparecía por ningún sitio. La LOCURA buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas y, cuando estaba apunto de darse por vencida, divisó un rosal y las rosas... Y tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó. Las espinas había herido en los ojos al AMOR y la LOCURA no sabía que hacer para disculparse; lloró, rogó, imploró, pidió perdón, y hasta prometió ser su lazarillo. Desde entonces , desde que por primera vez se jugó al escondite en la tierra, EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA SIEMPRE, SIEMPRE, LE ACOMPAÑA."

EL MAESTRO

Un artículo que leí "Escuchar y responder" provocó que alguien me pidiera cuáles son las voces de la infancia que el educador debe percibir y a las cuales ha de responder. He tenido ocasión repetidamente de escuchar qué reclamaban desde sus necesidades unos adolescentes a aquellos quienes de alguna manera, tienen sobre ellos una misión educativa, los mayores, como dicen ellos. A partir de todo lo que he podido escuchar, voy a intentar proponer unas actitudes y unas cualidades que, en mi opinión, son necesarias para todo buen educador. Un educador debe tener ganas de vivir y tiene que demostrar que el peso de la vida no le resulta insoportable hasta el punto de hacerle arrastrar los pies con un gesto cansado. Mal trabajo haría el educador que dejase entrever que sólo vive porque no le queda otro remedio. ¿Cómo quiere animar para la vida si todo el mundo se da cuenta de que el sólo vivir es un aburrimiento? Peor sería todavía, si el chico se diera cuenta de que es la escuela aquello que le fastidia. Un educador no debe dar miedo, porque el miedo impide la confianza, y sin confianza no hay educación posible. Da miedo: - Aquél que enjuicia. - Aquél que castiga sin razón. - El que se muestra irónico. - Aquél que adrede hace quedar mal. - El que se ríe de los demás. - Aquél que lo sabe todo. - Aquél que es perfecto. - Aquél que nunca comete errores y siempre tiene razón. - Aquél que no comprende las debilidades de los demás. - La persona demasiado ordenada. - La persona que no duda nunca. - Etc. Un educador no debe ser pegajoso (plomo), las personas pegajosas sólo atraen personas con necesidad de apego. El interés que debe mostrar hacia los chicos ha de ser un interés desinteresado. Un educador debe querer la verdad y debe notársele. Los alumnos no han de tener la impresión de tener que ganarse la estimación del educador ni tener que merecerla. La gratuidad y la incondicionalidad de la estimación es una condición indispensable para una buena tarea educativa. Los chicos no pueden vivir con el miedo en el corazón de si serán queridos o no. El educador que deja entrever ciertas predilecciones, <> por las razones que sean, cierra toda posibilidad de confianza y sólo atrae a los aduladores. El educador tiene que ser amablemente exigente y ha de tener el tacto de hacer ver la exigencia como una valoración y como consecuencia de la estima verdadera. El educador tiene que tener tiempo. El alumnado ha de saber que es el centro de todo el proyecto educativo, tiene que darse cuenta que no hay nada que valga tanto como ellos. El tiempo es de las cosas que más vale, pero uno es más importante que el tiempo y así se le debe demostrar. Para facilitar que los chicos hablen, el educador tiene que tener la convicción de que escuchar no le resultará ni fácil ni cómodo y ha de saber despojarse de la manía de los adultos de resolver problemas. El miedo de hablar, que hemos encontrado en muchos jóvenes, viene, muchas veces, del hecho de haberse encontrado con personas que son máquinas de soluciones pero que no saben escuchar los problemas. Si el educador tiene la idea de que hablar sirve sólo para hacer ver a otro que no sabe, mal parado va. Todo o casi todo lo que el chico le puede explicar, él ya lo sabe; escucharlo, pues, lo tendrá por una pérdida de tiempo, se pondrá nervioso, y se le notará. Luego los chicos callarán. El educador no ha de querer ser como ellos, me parece que nunca me he encontrado con ningún joven que reclame que los mayores sean como ellos. De uno que es como ellos, no aprenderán nada nuevo. Tampoco ha de pretender, hacerlos como él es. El educador debe saber que no hay gestos neutros delante de los chicos y de que no existen palabras sin importancia. Con la excusa corriente de que el espacio no da para más, cierro esta lista. De todas maneras, quisiera añadir una cosa. Un buen educador es difícil de hacer, pero si además de educar ha de ser un buen testimonio, no hace falta añadir, que la dificultad aumenta. MIGUEL ESTRADÉ

LA PAZ

En los andes de América del sur, una mañana emprendí solo una excursión antes del amanecer para escañar una montaña... No había un murmullo de arrollo, ni un chirriar de pájaros, ni un susurro de brisas. No había sino quietud, sien embargo, no era una quietud de muerte, mas bien parecía como si todo aquello estuviera en posición de alerta, observando la llegada del día. Parecía casi sacrilegio romper aquel silencio con el ruido de las pisadas sobre las piedras... Me sentía como un insecto pequeño en medio de aquella grandeza... La masa toda destacándose perfectamente en todo su contorno y detalles, contra el cielo oscuro. Conforme me fui pasando la vista de pico en pico, estos se iban tornando color de rosa con la radiante aurora... Sentía que aquello era demasiado para la mente de un pequeño mortal trasgresor de aquel lugar sagrado. No había nada ahí que conecte esa escena divina con la vida humana que había dejado abajo entre la niebla... Me tambalee, aterrado hasta el espanto con aquel cuadro y en aquel momento, cuando necesitaba mas del contacto con el mundo humano, sobre el siguiente pico apareció adelante de mí una figura: La figura de Cristo Redentor. No la figura usual de un cuerpo patético colgando de la cruz, sino un ser amable, grande, con ropas flotando al aire y con los brazos abiertos en actitud de protección y bienvenida. Una magnifica estatua felizmente colocada con el propósito de señalar los linderos entre dos grandes países, Argentina y Chile, con un signo de paz... Como un signo tangible entre lo humano y lo divino; el eslabón que cristo mismo vino a traer a la tierra. Baden-Powell

PREGUNTA EL HOMBRE Y RESPONDE DIOS

PREGUNTA EL HOMBRE Ven, Tu, Dios, que quiero interpelarte. No te escondas entre santos, entre salmos y cantos, que es es a ti que quiero hablarte. No necesitas que te invite para poder increparte por que todo esta al revés. Ven y sal de tu escondite y da la cara alguna vez! Ven aquí, mi Dios sublime, y, entre nos, dime: ¿que rayos hago aquí? ¿Por que mueren niños al nacer y no nos dejas verlos crecer? ¿Donde esta tu Plan Divino? ¿Será que por puro placer nos tuerces el destino? O sino, ¿por que a veces nos niegas el derecho a la paternidad? ¿O nos mandas criaturas que viven una eternidad y son sordas, mudas o ciegas? ¿Por que hay niños retrasados, atrapados, sin salida? ¿Por que hay gente desnutrida? ¿viejos abandonados? ¿cancerosos desahuciados? Y si el sexo fue un regalo, ¿por que enfermos de sida? ¿Por que habría de ser malo disfrutar de la vida? ¿Por que nos arrebatas a nuestros seres queridos, a nuestros seres mas bellos? ¿Por que nos endulzas con ellos y, luego, los matas? ¿Por que les das la estocada y nos dejas heridos? ¿Por que nos mandas terremotos, maremotos, ciclones y aluviones? ¿Por que nos vuelves locos, poco a poco? ¿Por que, Señor, tanto horror? Ahora dices que blasfemo contra ti. Y tu, acaso, ¿me preguntaste si quería estar aquí? ¿Será, por eso, que fracaso? ¿Por que tormentos y espantos? ¿Por que esta cruz que llevo a cuestas? ¿Por que son mis quebrantos? ¿Por que sigo sin respuestas? ¿Por que camino y nunca llego? ¿Por que lucho y no consigo? ¿Por que siendo un pobre lego, siempre... te sigo? El Hombre (Desde la tierra) RESPONDE DIOS ¿Que pasa, hijo mío, que no logras verme? ¡Mírame con tu corazón! Yo no tengo necesidad de esconderme, pero no será con tus cinco sentidos que has de captar mis latidos, ni tampoco con la razón. Me agradan los salmos y los cantos, y los santos te guían hacia mi, pero no confundas la forma con el fondo. Rézame desde lo mas hondo, y oirás como te canto yo a ti. Soy el responsable tácito de toda la Creación. Soy la respiración hasta del ultimo parásito. Y mi rostro puedes ver en cada amanecer, en cada niño, en cada flor; en cada acto de amor. Me preguntas con insolencia cual es tu papel en el mundo; y sobre mi supuesta indolencia de muertes tempranas, de tristes mañanas y de dolor profundo. En efecto, no parecen muy cálidos los fines de mi Plan Divino: hombres con defectos, longevos minusválidos, niños sin destino. Pero, criatura bien amada, permíteme explicarte que la hora de mi llamada no es solo por el que parte. Pues es posible también que yo lo haya retirado, porque ya no encaja bien en el mosaico que he planteado. Y otra posibilidad es que, por falta de voluntad, ya no interese darle mas oportunidad. Pero el que se queda en la Tierra en esta dimensión de vida, debe continuar su guerra en la misión elegida. Así pues, no es una suerte de baraja lo que decide quien viaja; pues hay un Divino Plan, pero no es en vano tanto afán, porque existe libertad de que cada quien decida si obrar en la partida con bien o con maldad. Quizás parezca injusta la suerte que corre un alma en su vida menos adusta. Pero hallara la calma si descubre, finalmente, que toda la gente tiene idénticas opciones según sus disposiciones. Ciertos dones yo te di y otros a los demás, pero a ninguno le di mas ni menos que a ti. Parece distinto, a veces: como que unos concentraron, con exceso y con creces, lo que a ti te negaron. Pero a este lo hice crítico y también paralítico. Aquella: belleza tiene, y un hijo sordo le viene. Y a ese otro: dinero a manos llenas, y la mar de penas. Y el sexo si fue un regalo para tu deleite y disfrute; eso nadie te lo discute. Pero yo no tuve en mente que despilfarres tu simiente, ni la promiscuidad. Ahora el hombre ha motivado una nueva enfermedad, hasta hoy desconocida, que no tiene sexo ni edad. Y me preguntas, de verdad: ¿por que la enfermedad sexual? Les di un mundo en armonía, ¿y que han hecho con el?: Especies en extinción, contaminación, muerte y guerra. ¿No basta una Babel? El hombre el átomo "doma" y realiza pruebas nucleares; ¿es este otro Sodoma? Pueblos enteros borra, aniquila la vida en los mares; ¿es este otro Gomorra? Y los terremotos y maremotos, ciclones y aluviones, no son todos obra mía, como tampoco son los clones. ¡Que ironía! Porque fuiste privilegiado y te di un cuerpo perfecto, sin defecto. Pero te has drogado... Y lo has contaminado... Y los has profanado. Entonces, ¿de que te lamentas?, ¿Por que blasfemas así? si, en resumidas cuentas, no mereces la vida ni a mi. Que no te pregunte, me increpas. Si, lo admito. Pero, te repito, que si conmigo discrepas, puedes largarte de aquí. Pero no, hijo mío, que yo te tengo en mi memoria, porque solo te has caído. Hubiese podido darte el cielo, sin tanta lucha ni desvelo, pero, cual seria la gloria? Debes, pues, completar tu misión para alcanzar el amor. Dios (Desde el Cielo)